domingo, 24 de enero de 2016

Las Dos Tareas Urgentes Que Podrían Salvar La Revolución



Luego del 6D del pasado año, nuestra Dirección atraviesa una profunda crisis. Es evidente que la dirección del proceso no ha salido de la sorpresa ni ha realizado un balance pormenorizado de lo que ocurrió. Las acciones hasta ahora tomadas a escalas municipales, regionales y Nacional lo evidencian. Hay una lectura, apenas obvia del 6D que poco a poco se hace sentido común: La crítica de nuestro Pueblo no es en torno al programa Chavista sino a su dirección (diferentes direcciones). Basta preguntarle a 100 venezolanos y 90 te contestaran estar de acuerdo con la gratuidad de la educación, con la gratuidad de la salud, con que los campesinos labren su propia tierra, que los comerciantes e industriales tengan ganancias módicas, que seamos una república soberana y solidaria, que la mujer se libere de la opresión masculina, etc, etc. Muy pocos plantean que haya que privatizar todo para desarrollarnos. En el imaginario colectivo está muy bien sembrado un proyecto progresista y solidario. Pero si preguntamos si están de acuerdo con la corrupción, con la ineficiencia, con las imposiciones, con la prepotencia, con el nepotismo, el mismo 90% dirá que está en contra. Hágase la prueba y se percatara de que el reclamo es a la dirección, ya sea por inacción o por tolerancia de cosas que no se han debido tolerar.

A esta crisis de dirección que se desarrolla en la esfera política de la sociedad, se le suma un profundo colapso del modelo económico rentista construido en los últimos 80 años y que arrastra consigo al capitalismo de estado edificado en los últimos 10 años. Es capital señalar que el aparato productivo de un país no se desarrolla en un año, mucho más si llegamos tan tardíamente al desarrollo del capitalismo mundial. Es necesario que se debata a profundidad sobre cómo desarrollar este Plan económico manteniendo la soberanía nacional.

Ahora bien, lo que nos converge a este escrito es la necesidad de precisar que la situación económica no va a mejorar en un corto plazo, por lo que la república va a entrar en una suerte de “Período Especial”, en donde solo los altos niveles de conciencia y organización de nuestro Pueblo, por un lado y por el otro, la legitimación permanente de la dirección del Proceso en torno a un Plan para salir de este período y su desarrollo, nos permitirá mantener a flote la Revolución Bolivariana. No tengo dudas de que la conciencia de nuestro Pueblo da para soportar este período y más. El paro petrolero, cuando aún ni se hablaba de Concejos Comunales ni de socialismo, es una clara demostración de lo que puede lograr un Pueblo cuando es consiente y respalda a sus líderes porque lo considera en la dirección correcta. Claro que esta crisis es peor que la del paro petrolero, pero también es mucho más profunda la conciencia y organización de nuestro Pueblo.

Sin embargo, la dirección de la Revolución no muestra señales claras de comprender su papel en este cuarto de hora definitoria que nos queda. La impunidad, la ausencia de debate, las imposiciones, la persecución a las críticas y la reincidencia en un discurso panfletario, que no dice nada al Pueblo de cómo salir de esta situación, que no convoca a la autocrítica fraterna ni a construir juntos soluciones, son señales inequívocas que algunos miembros de las direcciones nacional, regional y municipales, así como las direcciones del estado, no han comprendido el mensaje del 6D y la urgencia del cambio en la forma de hacer política.

Hay que reconocer que la dirección del Proceso no es homogénea. El papel de Nicolás Maduro y de otros altos dirigentes abriéndose a la autocrítica y reconociendo problemas medulares es digno de señalar. En muchas partes aparecen cada vez más Alcaldes, Gobernadores y en general líderes de alto perfil del proceso sumándose a la necesaria rectificación. Sin embargo, son esfuerzos y comentarios aun aislados frente al gran aparato del estado. En esencia sigue plena y rebosante la impunidad de grandes corrientes que le han causado mucho daño a nuestro Pueblo a escala nacional, regional y municipal. Las denuncias permanentes terminan aisladas, sin nadie que las escuche y mucho menos que tome medidas. Los responsables de corregir desviaciones ven para los lados o en el mejor de los casos, se sienten solos y colapsados entre tantos problemas y no actúan. No se convoca al Pueblo desde lo cotidiano para construir soluciones, salvo el llamado general que hacen algunos líderes antes mencionados. Mientras, la corrupción e indolencia de muchos funcionarios frente a la crisis económica que se materializa en Mercal, en el transporte público, en las empresas Hídricas, en el Servicio Eléctrico, en los bachaqueros, en la venta de los carros y la línea Blanca del Gobierno, está aceleradamente destruyendo la moral de un Pueblo revolucionario, minando la unidad. Es una bomba de tiempo corto, que redundará en un aumento de la crítica colectiva y en la desmoralización de las masas aun dispuestas a defender al Gobierno.

Frente a esta crisis de dirección solo nos queda dos cosas que puedan salvar en corto plazo al Gobierno: La construcción de un programa mínimo viable, escrito para todos los venezolanos, que convenza a las inmensas mayorías que ese es el camino para salir de la crisis económica que tenemos, con metas y tiempos claros, con una ejecución transparente que todos podamos juzgar o aplaudir, con sanciones ejemplarizantes para las desviaciones del mismo. En segundo lugar, un proceso profundo de democratización de la revolución, lo que implica una separación del PSUV del Estado. Que las masas organizadas en el Poder Popular y en el Partido pasen a Controlar a los funcionarios del estado. Que se abran espacios de debate no tutelados por la autoridad estatal y que lo que prive no sea la defensa automática de la burocracia. El Pueblo necesita saber que la dirección es capaz de derrotar a la impunidad, que no se va a continuar con la protección de alcaldes, Gobernadores, diputados, ministros, directores o Presidentes de empresa que son vergüenzas ambulantes y recordatorios ignominiosos de la impunidad. Deben “rodar algunas cabezas” que son lastre para este barco. Lo importante es evitar que el barco se hunda, pues ya no es conjugable corrupción, ineficiencia e indolencia con revolución.

Luego, este proceso de apertura democrática, de “batalla de ideas”, permitirá reorganizar al PSUV, que líderes históricos vuelvan a las direcciones y que bandidos o funcionarios desinteresados salgan de las mismas. Si no se reorganiza democráticamente a nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela sumando a tantos lideres claves que hemos dejado en el camino, no tendremos el instrumento de dirección y orientación para llevar a feliz término este barco por aguas tan turbulentas como las que estamos pasando. Sencillamente se terminará de desconectar las Direcciones de las grandes masas y será inevitable el naufragio. En el PSUV (Dirección Nacional, Direcciones Regionales, Municipales, CLP, UBCh, etc) no son todos los que están ni están todos los que son. Abramos las puertas nuevamente, expulsemos el sectarismo y los discursos panfletarios, convoquemos al país todo, a la unión nacional para la construcción y ejecución del Plan de desarrollo Nacional.

La pelota está en manos de la dirección. El Pueblo espera entrar en el juego, tiene la capacidad para hacerlo bien, pero hay que sacar a varios jugadores que ya no dan más. Abrámonos a la revisión profunda y fraterna que solos se van a ir los que nos están entorpeciendo y el Pueblo construirá la nueva dirección con aquellos que estén a la altura del momento histórico que serán ratificados y los nuevos que emerjan de las luchas. Confiemos en el Pueblo que es sabio.

Sergio Sánchez
@sergiopsuv

viernes, 25 de diciembre de 2015

Como Recomponer Nuestras Fuerzas


Por: Sergio Sánchez

La Revolución Bolivariana, desde la proclama del Jardín Botánico del Presidente Chávez se orientó estratégicamente hacia el camino Socialista. Esto significaba una transformación en las tres dimensiones donde se libra la confrontación de proyectos de clases antagónicas, a saber, la dimensión Económica, la dimensión Política y dimensión Cultural-Espiritual de la sociedad.

Marx sostuvo que “la Política es a expresión concentrada de la Economía”, en tanto esta se orienta por una concepción de la organización de la sociedad para producir y repartir lo producido. Es decir, si el programa que rige nuestro pensamiento (consciente o inconscientemente) establece que debe existir la división social del trabajo, o lo que es lo mismo, una producción sin participación intelectual de los trabajadores, dirigida solo por los “gerentes”, entonces también estaremos de acuerdo en que el ejercicio de la política debe ser esencialmente Representativo, la revolución debe estar dirigida por un buró que dictamina cual es el rumbo y el ritmo correcto, como se ejecuta y quienes son los “apropiados” para dirigir el estado y el Proceso. En otras palabras, la conciencia debe estar en manos de los directores porque estos garantizan la revolución.

Si por el contrario, creemos que la orientación estratégica de la producción y la distribución de lo producido deben ser democrática y realizarse por todos los trabajadores físicos e intelectuales, directos e indirectos, entonces también estaremos de acuerdo con que la dirección política del proceso debe ser democrática y garantizar el control autónomo sobre la gestión del estado. Es decir, la conciencia debe ser de todo el Pueblo pues este garantiza la irreversibilidad del proceso.

En unos textos muy poco conocidos de Carlos Marx, Los Grundisse, este sostiene que en última instancia lo que determina la irreversibilidad de una revolución es la superación de la División Social del Trabajo. Es decir, aquello que planteo Chávez como la tarea más importante de la revolución en los próximos años, su irreversibilidad, está determinado según Marx, por la superación de la división Social del trabajo. Se refiere aquí Marx a superar la sociedad donde unos mandan y los otros solo les corresponde obedecer, enajenando así su poder creativo, castrando su conciencia y convirtiendo de hecho a las masas en soldados.

Fidel Castro planteó a principio de los 2000 que la Revolución Cubana solo era derrotable por los propios Cubanos, desde adentro, refiriéndose a las posibles desviaciones internas del proceso que se podrían presentar, y para evitar esto llamo a la “Batalla de ideas”, es decir, a un profundo debate en todos los espacios de la sociedad sobre la salud del proceso revolucionario, a profundizar la democracia revolucionaria, la crítica (no solo como posible negación sino como análisis exhaustivo de la realidad).

Por otro lado, El Ché se pregunta en el prólogo de sus Apuntes Críticos a la Economía Política de la URSS “¿Por qué un cuadro de dirección… hace trabajar… administrativamente mejor a todo el conjunto de sus empleados, o por qué da participación a todos los empleados de manera que estos se sientan con una nueva tónica, con un nuevo entusiasmo de trabajo… ?”, se responde el mismo diciendo “Nosotros no hemos hallado respuesta todavía…”. El Che no conoció los Grundisse pues fueron traducidos al español luego de su muerte. No conoció el planteamiento de Marx sobre la necesidad de superar la División Social del Trabajo.

Quizás la respuesta a estas preguntas que se hace El Che las encontramos en la sicología, en las tesis de Lev Vygotsky sobre el desarrollo de la conciencia. Este sostiene que el ser humano solo hace consciente aquellas cosas que están en el “desarrollo próximo” de su conciencia, es decir, aquellas cosas a las cuales se está enfrentando, que está tratando de resolver. Solo enfrentándose a problemas se hace conciencia de la realidad. Es decir, los cuadros de dirección a los que se refiere El Che tenían tiempo enfrentándose a los problemas de la producción, del liderazgo, de la conducción de masas y de la construcción de la unidad revolucionaria, por lo tanto podemos afirmar con Vygotsky que esta experiencia concreta con la realidad les permitió hacer consciente su papel en la producción y llevarla a feliz término.

¿Podemos entonces lograr la irreversibilidad del proceso bolivariano, es decir, el desarrollo colectivo de la conciencia sin permitir que las masas se involucren en la construcción permanente de las políticas de la transición socialista?. Dicho de otra manera ¿Garantizamos la irreversibilidad del proceso dejando solo en manos de la burocracia del viejo estado las decisiones, la evaluación y el control de la gestión revolucionaria?

¿Tiene toda esta dimensión de la conciencia planteada por Marx, el Che, Fidel, Chávez y Vygotsky alguna relación con la derrota electoral que acabamos de sufrir el 6D pasado?

La mayoría del Pueblo Venezolano apoyo la opción de la MUD o dejó de votar por las fuerzas Revolucionarias. Algunas tesis sintetizan todo en falta de conciencia y lealtad del Pueblo con la Revolución. Otras tesis plantean que la Guerra económica pudo más que la conciencia de las mayorías. Ninguna de estas ubica la responsabilidad en la dirección. Culpan al boxeador contrario del derribo que nos hicieron en el rin, culpan al público, a los ayudantes pero no asumen que era un rin de boxeo y debíamos prepararnos mejor para la pelea. Lo cierto es, que desde aquella frase que Fidel le dijo a Chávez, “en Venezuela no puede haber cuatro millones de oligarcas” hasta hoy, ya la oposición pasó de los ocho millones de adherentes. Esto no es cualquier cosa ni una simple cifra electoral. Tenemos que preguntarnos ¿Es que podemos derrotar al Capitalismo y construir el Socialismo, o lo que es lo mismo, transformar las Relaciones Sociales de Producción Capitalistas con la mitad de la población en contra y otro tanto sin querer apoyarnos?, ¿Y Además, hacerlo en un país que está experimentando el quiebre del modelo del Capitalismo Rentista Dependiente y también del Capitalismo Rentista de Estado?

No faltará quienes pretendan resolver todo con discursos panfletarios y llamando a cerrar filas contra los opositores y los traidores. No hay mejor receta para sufrir una derrota estratégica en este momento que el sectarismo y la soberbia. Por el contrario, es momento de máxima humildad, de la crítica pública y fraterna como lo ordenó Chávez en el Golpe de Timón, de la reflexión profunda y colectiva, del debate democrático. Es momento de convencer en vez de imponer, como claramente lo dijo Chávez en el Golpe de Timón.

Sin duda la crisis económica que estamos atravesando fundamentalmente por el crack del modelo rentista obliga a todo el país a repensar como recuperar nuestra viabilidad económica, que no es otra que desarrollando el aparato productivo. Sobre este asunto medular trataremos en otra oportunidad. Ahora bien, debemos afirmar con responsabilidad que la situación económica tiende a agravarse con la caída de los precios del Petróleo y que el desarrollo de nuestras Fuerzas Productivas no se logra en corto plazo. Este futuro difícil nos obliga a prepararnos organizativamente para nuevas contiendas políticas con condiciones económicas desfavorables, es decir, resulta vital para la revolución convencer a la mayoría del Pueblo de que debemos aguantar esta crisis en revolución, porque solo a través de ésta podremos construir un país estable y soberano económicamente. ¿Pero como hacer esto si ya hemos denunciado debilidades en los niveles de conciencia de buena parte del electorado?

Nuestro Pueblo viene igualmente haciendo reclamos, especialmente por la situación económica, pero también por problemas estructurales que mencionó recientemente el Presidente Nicolás Maduro como la Corrupción, la ineficiencia, el sectarismo, las imposiciones, la elitización y burocratización de los dirigentes así como la falta de humildad de los mismos. Es decir, tenemos presente una crítica profunda a la dirigencia del PSUV y a la dirigencia del Estado. Si coincidimos con el Presidente Maduro en la crítica que planteó, es inevitable una reestructuración del PSUV, para lo cual será necesario convocar a un nuevo Congreso amplio y democrático, que no sea un espacio de funcionarios del estado sino de líderes regionales y locales.

Necesitamos pues trazar una línea estratégica que nos permita resolver los problemas de conciencia y participación, por un lado y por el otro, la recomposición de la dirección del proceso a todo nivel. De lo acertado y oportuna de esta dirección dependerá el destino de este proceso.

Si, como dijimos anteriormente, la conciencia solo se logra con la participación del Pueblo vinculándolo a la construcción de soluciones de los problemas de la sociedad, respetando su participación y decisiones, fomentando la democracia a todo nivel, éste es también el camino para la reconstitución de la dirección del Proceso, esa que necesitamos argumentando  y debatiendo en las asambleas populares del porque necesitamos construir una nueva economía en Revolución, explicando y enriqueciendo la nueva propuesta económica, defendiendo con convicciones, ideas y respeto los principios humanísticos del Socialismo, reconociendo los errores que se han cometido, dando ejemplos de ética, respeto y amplitud.

Podemos concluir que necesitamos abrirnos a esa batalla de ideas que convocó Fidel, a la autocrítica publica que exhortó Chávez, a que superemos la lógica del “orden y mando” que nos invitó Marx, a que construyamos la democracia revolucionaria, la de la participación y el protagonismo. Esto implicará, por supuesto, la necesaria autocritica de la Dirección actual y la salida de aquellos elementos que nos ha hecho mucho daño y que desmoralizan e inmovilizan a las fuerzas motrices de la revolución.

El Presidente Nicolás Maduro tiene la oportunidad de oro para profundizar el proceso con la democracia revolucionaria, invirtiendo la subordinación del Pueblo a la burocracia del estado, subordinando esta última al partido y no al revés. Poniendo en práctica el Centralismo democrático que está en nuestro libro Rojo.

Presidente, juéguesela con las bases, no permita que la burocracia ahogue con su arrogancia y soberbia este proceso, que lo aísle de las fuerzas motrices. Vamos a derrotar la democracia burguesa que redunda en autoritarismo a lo interno del Proceso. Seguro estoy que podemos hacerlo.

domingo, 13 de diciembre de 2015

La Contradicción Principal Hoy en las Fuerzas Directrices de la Revolución



Por: Sergio Sánchez

La derrota electoral del 6D ha explotado un arsenal de críticas internas contenidas desde hace mucho tiempo sobre la Revolución Bolivariana y muy particularmente sobre las direcciones del Estado y del Partido. Existen condiciones materiales que han generado la posibilidad de este revés electoral. Pero en este documento queremos centrarnos en la dimensión subjetiva.

Por las reacciones iniciales que culpaban al Pueblo y su posterior cambio progresivo hacia la autocrítica podemos concluir que la Dirección del Proceso no sospechaba el nivel de malestar que tenía el Pueblo ni de errores que este les señalaba. La Dirección estaba, por tanto, desconectada de lo que estaba pasando abajo en las bases. Esto lo confirma la reciente declaración del Presidente Maduro que señala que “la dirigencia se burocratizó y se elitizó”. Esta afirmación nos obliga a escudriñar al PSUV, quien debería ser la correa de transmisión entre la Dirección del Proceso y el Pueblo, o mejor dicho como lo denominó Mao, las fuerzas Directrices, por un lado y por el otro, el instrumento de control sobre la gestión Pública de cada funcionario que coloque la Revolución en cargos de Poder, desde el Presidente Nicolás Maduro hasta el último de los Concejales.

Múltiples contradicciones se han develado a lo interno del Chavismo. Esto ha generado una gran complejidad para discernir cual es la nueva dirección correcta a tomar, por lo tanto de lo que se trata es de determinar, desde una óptica científica, cuál de estas contradicciones es la principal. Identificarla y comprenderla es un paso obligatorio para poder recomponer las Condiciones Subjetivas[1], hacia una correlación de fuerzas favorables, es decir, la organización consiente para superar esta situación.

En las diversas misivas y asambleas populares, así como por medios de comunicación podemos identificar algunas denuncias comunes:

1.    La burocratización de dirigentes que, al ser cooptados por el estado, asumen la agenda de la institución y abandonan las luchas históricas y se elitizan, separándose de las masas populares y desconectando la dirigencia de sus bases. Esto denota la ausencia de mecanismos de control que detecten esta desviación y la corrijan colectiva y fraternamente.
2.    Verticalidad desde las instituciones, que se expresa en quienes y como se toman las decisiones. Un administrador de una alcaldía, por citar un ejemplo, tiene más poder que 100 concejos comunales en un municipio pues es el quien hace los presupuestos y por tanto decide a quienes se le da y en qué medida. El Pueblo está exigiendo participación y protagonismo, ambos procesos comúnmente abortados por la burocracia al alegar que el Pueblo no está preparado para discutir y decidir sobre los asuntos estratégicos.
3.    Corrupción, que se expresa en todos los niveles y abiertamente. La Corrupción es la apropiación mafiosa de capitales del erario público y ocurre frente a la ausencia de sistemas de control político, económico y cultural. Nuevamente aparece la variable “control” ausente. No hay forma de que se haga control social del Pueblo porque la administración Pública es una Caja Negra, un misterio en su funcionamiento para el Pueblo. Tenemos alcaldes que, incluso, evitan por todos los medios que se conozca a detalle el presupuesto y su ejecución, por dar un solo ejemplo.
4.    Militarización de la Política, que es la consecuencia de una cultura vertical y supresora de la democracia que se ha impuesto en el partido, al punto que el partido ha dejado de existir y se ha convertido en solo un movimiento electoral conformado, en gran medida, por funcionarios públicos subordinados a sus jefes, no al programa del partido. La “lealtad” se ha convertido en obediencia ciega, en disciplina inconsciente, so pena de ser juzgado de indisciplinado o saboteador. Se llaman a elecciones internas y se imponen candidatos. A los que surgen fuera de esa línea se les califica de traidores. Es la negación de la democracia.
5.    Arrogancia y Soberbia, en el ejercicio del poder, en el reconocimiento de la crítica y de las responsabilidades. Chávez llego al Poder porque el Pueblo tenía años sin escuchar a alguien que asumiera la responsabilidad y dijera la verdad. Si todo el tiempo se ubica la culpa afuera de la gestión del Gobierno, se asume una postura autosuficiente que cierra el paso a la crítica, prefigurando una gestión impecable, cosa extraña  y odiosa ante las grandes mayorías, lo cual redunda en la separación de la dirigencia de sus bases. Por tanto, se asume un discurso sectario. Chávez dijo en el Golpe de Timón “Esta es una Revolución Democrática, por lo tanto debemos convencer en vez de imponer”. Los medios de comunicación del Estado deben abrirse a la crítica interna porque si no lo que se comunica no se parece a la realidad que vive el Venezolano. Para esto no puede haber revolucionarios “vetados” en estos medios porque le incomode su discurso a algún ministro u otro funcionario público.

Si se observa detalladamente hay un tema común en todos estos puntos; la falta de control colectivo, o lo que es lo mismo, la falta de democracia. Es aquí donde todas estas denuncias en torno a la dirección se encuentran.

Si analizamos como se ha polarizado a lo interno del Chavismo las posturas, notaremos bien claramente dos posiciones:

1.    EL Pueblo es el Culpable porque no tuvo la suficiente conciencia para no dejarse atrapar por la guerra Económica. Igualmente son traidores y desleales los que, recibiendo beneficios votaron por la oposición. Esta postura se centra en ganar adeptos ofendiendo a los que se alejaron del Chavismo y exigiendo más disciplina y lealtad a Chávez. No quieren abrir ningún debate franco y amplio con el Pueblo y dicen que no es momento de precisar responsables. Le temen al debate, a la crítica, a la democracia cuando esta nos hace fuerte.
2.    El Pueblo no es culpable. Nos mandó un mensaje que debemos saber interpretar. Debemos iniciar un proceso de debate interno amplio, honesto, democrático, sin charretera, entre iguales. Hay que rectificar con el Pueblo, con democracia.

Como se puede observar, aquí está la diatriba más importante hoy en el Chavismo sobre la reconstrucción de las fuerza directrices. O dejamos que se imponga el ala autoritaria interna o nos abrimos a la democracia plena. He aquí la contradicción más importante a superar para poder recomponer la dirección: Autoritarismo vs Democracia. De nosotros los revolucionarios, dentro y fuera del estado, depende como se libre la misma. Hay mucha confusión y uno escucha posturas intermedias que resultan antagónicas. Es normal, porque fue un golpe duro para el cual no estábamos preparados y que aún estamos asimilando. Pero debemos tener claro que por un camino se aplastan las críticas, se producen divisiones y en poco tiempo se pierde la Presidencia de la República. Por el otro se abre una tormenta de duras verdades que canalizadas democrática y fraternalmente, con el cuidado que hay que tener con las posturas anarco pequeñoburguesas y asumiendo las acciones correspondientes no hará indestructibles.

Apuesto a que esta batalla la están ganando las fuerzas democráticas y por tanto saldremos de este nuevo revés electoral victoriosos. Pero no será nada fácil, en el camino tendrán que quedar prácticas, costumbres y sujetos antagónicos a la revolución. Y en especial, Nicolás y los líderes actuales que queden en pie porque se abran a la democracia, tendrán que lanzar por la borda aquellos lastres que nos hunden. Para esto se necesita mucho valor y honestidad.

Vamos pues a hacerlo, es el momento de depurar y transformar. No podemos dejar perder esta experiencia que es referencia mundial y acicate latinoamericano. Vamos pues a la Victoria de la Patria con la democracia revolucionaria.



[1] Lenin denominó a la capacidad de organización y conciencia de la vanguardia, como Condiciones Subjetivas.

lunes, 19 de octubre de 2015

El Efecto Político de las Colas


Mucho se viene hablando de la situación económica crítica del país, de la escasez, del acaparamiento, el bachaqueo, etc. Sin embargo, poco nos hemos detenido a analizar el impacto que particularmente causan las colas.


Lo primero que debemos señalar es que las colas desprecian a los seres humanos que se desgastan en ellas. Hablamos de horas de trabajo físico e intelectual, horas de descanso y recreo, horas de estudio y de desgaste para la salud que todos los días se pierden de a miles en todo el país. Si el Socialismo es el mundo del trabajo y los socialistas reivindicamos que todos los bienes se producen por medio de trabajo físico e intelectual (directo o indirecto), entonces podemos concluir que la nación está desperdiciando millones de horas-hombre-mujer que nadie reconoce como trabajo invertido. Es decir, el tiempo en una cola es tiempo desperdiciado de un albañil, de un juez, de un agricultor, de una maestra, de un obrero, de un ingeniero, del Pueblo. Y esto, cuando menos, nos desprecia.


Hay que recordar que este fenómeno de las colas no es nuevo. Las primeras instituciones que han despreciado el tiempo y la vida de sus usuarios son los bancos. Desde siempre, ir a un banco ha sido sinónimo de perder una mañana o un día completo. Y esto ha ocurrido sin que los gobiernos de turno hayan obligado a los prestadores de servicios financieros a planificar medidas y recursos para evitar las colas. Igual ha ocurrido con el acceso a los servicios del Estado que, históricamente, ha significado madrugar para ser atendidos. Y ¡qué casualidad! que la banca y la burocracia del Estado son algunos de los grandes poderes de la sociedad. El poder político y el financiero.


Pudiéramos decir pues, que los poderes fácticos desde siempre han considerado "normal" que se pierdan horas de la vida del Pueblo en colas.


Lo otro que debemos precisar es que las colas son señal de dos cosas: colapso del sistema (de distribución de alimentos, de atención financiera, de transporte, etc.) e incapacidad - con indolencia - para asignar recursos en la eliminación del fenómeno. Pongamos algunos ejemplos de esto.


Una agencia bancaria recibe una cantidad de usuarios por día, hay días pico y días con poca demanda. Este proceso es histórico por lo que cada agencia puede conocer con precisión cuáles es la demanda por cada tipo de día. Sin embargo, uno llega a las agencias bancarias y es común encontrar varias taquillas cerradas frente a las colas interminables. ¿Es que acaso la banca no gana suficiente dinero para garantizar personal en cada taquilla, al menos en horas pico?, ¿es que la banca no tiene conocimiento en herramientas de simulación y prospectiva para determinar cuántos recursos exactamente necesitan para que no haya colas?. Claro que ganan y claro que tienen el conocimiento. Entonces, ¿Por qué tratan tan mal a los usuarios? Sencillo: porque pueden hacerlo impunemente y así reducen costos operativos.


En el caso de las instituciones públicas es la misma situación, solo que no hay una motivación económica, sino indolencia pura más una cuota de incapacidad técnica para resolver el problema.


Hoy pasé por San Jacinto, en Maracay, donde los usuarios toman el transporte Transaragua, y había colas gigantes esperando los buses. Sin embargo, el estacionamiento estaba lleno de buses frente a las colas. Esto ocurre porque hay horarios de salida preestablecidos y los transportistas no se mueven hasta que les toque su horario. El asunto es ¿no puede la gerencia calcular los flujos y adaptar el horario de salida a estos picos? Es decir, si el transporte sale cada 10 minutos y es insuficiente a cierta hora, ¿no puede cambiar la frecuencia a 7 minutos durante esa hora?. Claro que puede, recursos materiales y humanos tiene, pero no los asigna, no se toma la decisión. Lo mismo pasa en un supermercado con los cajeros. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué genera que los responsables en la banca, las instituciones, el transporte, los supermercados, etc, no atiendan este problema tan fácil de resolver?


Notemos que las colas se generan por dos razones en todo sistema: por un exceso de demanda e incapacidad para satisfacerla (ejemplo actual: escasez alimentos) y por una deficiencia de recursos (cajeros, autobuses, etc) para atender la demanda (casos banco, transporte, instituciones, supermercados). Este último caso es INJUSTIFICABLE que esté ocurriendo y mucho menos incrementándose en estos momentos donde son inevitables las colas por escasez.


En esta situación, lo que el gobierno (que no es lo mismo que el Estado) no ha considerado es que las colas, ahora generalizadas, son espacios de juicio popular, de debate, de construcción de una sentencia colectiva que apunta cada vez más ampliamente al él mismo, tanto por inacción como por ineficiencia e indolencia en la defensa de los ciudadanos de a pie. Además, la ausencia de respuestas y la generalización de las colas se interpreta como una suerte de ingobernabilidad. La pregunta que dejan en el aire las colas es "¿Hasta dónde va a llegar esto?". Esta pregunta no ha sido respondida, pero enfrentar las colas que son generadas por la ineficiencia con decisión y ciencia permitiría reducir la incertidumbre y disminuir las molestias crecientes. No es difícil pero debe identificarse el problema y decidir resolverlo.

Sergio Sánchez
@sergiopsuv