domingo, 6 de abril de 2014

EL ARTE DE LA INTELIGENCIA


Allen W. Dulles
(Extracto de su libro)

Sembrando el caos en la Unión Soviética, sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas, que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas, innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos, y ante todo el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor.
Sólo unos pocos acertaran a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarles, desacreditarles y señalarles como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos.” .

El texto pertenece al libro titulado EL ARTE DE LA INTELIGENCIA, de ALLEN W. DULLES, fundador e ideólogo de la CIA en la

viernes, 4 de abril de 2014

Del Odio


Por: Eduardo Rothe

Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga.

(Victor Hugo).

Frank Carlucci, organizador en 1961 del asesinato del héroe congolés Patrice Lumumba, fue nombrado embajador de Estados Unidos en Portugal en enero de 1975, con la misión (como funcionario de la CIA) de liquidar la llamada “revolución de los claveles”. Bajo el hechizo romántico de Lisboa, se casó con su colega Marcia y, después de una corta luna de miel en Marruecos, regresó con la idea para una campaña de terror previa al golpe de Estado: “en Portugal hay 30 mil soldados cubanos que controlan a las Fuerzas Armadas…”. Los únicos cubanos reales eran unos pocos diplomáticos, demasiados para Carlucci que ayudó a la gente de Posada Carriles a poner la bomba en la embajada que mató a los compatriotas cubanos Adriana Corcho y Efrén Monteagudo. El golpe contrarrevolucionario triunfó y Carlucci, satisfecho, pasó a ser subdirector de la CIA en 1978. Ironías de la historia: los cubanos si existían, pero no en Portugal sino en Angola, donde le partieron el espinazo al ejército racista surafricano y liquidaron para siempre la supremacía blanca en el continente negro.

En pleno paro petrolero, el 2003, el diario “El Mundo” traía en primera plana un pequeño titular: “Dama violada por 10 cubanos en la Cota Mil” seguido por 5 ó 6 líneas que relataban el drama de “una señora” secuestrada de Plaza Altamira y “violada al interior de una camioneta por 10 agentes cubanos”, quienes le dijeron que lo hacían “para castigarla por protestar contra el gobierno”. El resto de la nota había que buscarlo en una página interior donde, por supuesto, no existía. Recuerdo la incredulidad del corresponsal de Le Figaró, Romeo Langlois, por un periódico que se permitía semejante barbaridad. Por Langlois me tomé la molestia de investigar: en “El Mundo” nadie sabía quién lo había escrito: “eso vino de arriba a última hora”…

CUBANOS EN CARACAS

Como parte del actual golpe de Estado contra la democracia venezolana, la CIA (que siempre se repite) intensificó por las redes sociales su campaña anticubana que lleva ya 10 años. Logró infiltrar los cerebros opositores: desde el infecto Padre Palmar hasta la sifrinita que se inicia en twitter, todos reportan camiones de soldados cubanos llegando a Caracas, u oficiales del G2 dando órdenes en Fuerte Tiuna. La única prueba es el racismo y fotos de nuestros militares: “En Venezuela no tenemos negros tan negros”…

ANATOMIA DEL ODIO

Aristóteles veía al odio el deseo de aniquilación de un objeto, que es incurable por el tiempo. Spinoza como un tipo de dolor que se debe a causa externa. Hume como un sentimiento irreductible y no definible. Freud como un estado del yo que desea destruir la supuesta “fuente de su infelicidad”. La psicología como un sentimiento "profundo y duradero de intensa expresión de animosidad, ira y hostilidad hacia una persona, grupo u objeto". Los neurólogos como una mayor actividad en el medial circunvolución frontal, derecho, de forma bilateral en la corteza pre-motora, en el polo frontal, y de forma bilateral en la ínsula media del cerebro”. Para el legislador, el crimen de odio es un "crimen motivado por prejuicios" que puede incluir ataques físicos, destrucción de la propiedad, intimidación, acoso, abuso verbal e insultos. En cuanto a mí, adopto la definición más generosa con la desinformada oposición: "El odio es el amor sin los datos suficientes."

EPIDEMIOLOGIA

La derecha dice que odia porque la obligaron a odiar: “El odio lo trajo Chávez”. Y debemos reconocer que antes de la revolución había, aparentemente, poco odio, y casi todo repartido entre policías y delincuentes. El pueblo estaba “en su sitio”, ignorante y tranquilo (si nadie venía a alebrestarlo); los venezolanos éramos “hermanos” y los pobres esperaban el autobús bajo la lluvia, resignados a ser salpicados por carros de lujo manejados por los hijos de los ricos. La lluvia sólo sonaba triste en los techos de cartón (y en la canción) y el jet-set celebraba fiestas de helicópteros, bodas de perros finos, y bodas hijas de perra con invitados extranjeros traídos en vuelos chárter. “Evaristo, póngale gasolina al carro y vaya a buscar a los muchachos al colegio…”

Pero la idílica Venezuela de la Cuarta República donde los ricos les tenían cariño a los pobres que aguantaban sin quejarse ¡y cómo aguantaban! se quebró como un cristal de Murano con la pedrada del “Caracazo”… no porque se manifestara odio popular contra los ricos, sino porque estos vieron la fuerza del pueblo y tuvieron miedo de la revolución. Esa odiada revolución que, escribió Laureanito Vallenilla Lanz, “es como las grandes lluvias: trae la mierda de los cerros y la pone en la Plaza Bolívar”. Miedo racial, miedo de clase, anticomunismo, anticastrismo…

“CULPAECHAVEZ…”

Y de ese miedo a los cerros se levantó de su tumba poco profunda, hace 15 años, el viejo odio mantuano, que comparten los lacayos y adoradores de la burguesía, de la mercancía y el espectáculo, odio cocinado en la olla podrida de CNN con fuego de dólares quemados por el Departamento de Estado. Odio de raza y clase que llega con guarimba y Twitter a matar y aceptar que se mate, a la crueldad con el otro. Se piden campos de concentración y asesinato colectivo de chavistas, se caza al motorizado con alambres y se incendia la casa del vecino. Se dispara a matar, desde lejos y a mampuesto, contra los que no bajan la cabeza ante la prepotencia guarimbera. Se tala el árbol que dio sombra, se mata al perro que no le ladró a nadie. Los odios se visten de fuego y humo. La avenida brilla de vidrios rotos.

El pueblo, que ha compartido el poder sin agredir a los ricos, no cae en la trampa: siente que lo odian pero no odia, aguanta con sabiduría y disciplina… Ha recuperado sus derechos que antes eran privilegio de los ricos, y no se los va a entregar a nadie. El pueblo no odia porque está acostumbrado a la diversidad del barrio, a la exuberancia de la naturaleza. Es sabio y paciente. “Si se prende el peo, con Maduro me resteo”

ODIO IMPORTADO

Pero este drama no se representa sólo entre venezolanos: participan odios importados, endurecidos por el medio siglo de crueldad y muerte de Colombia. Aparece el paramilitarismo como vanguardia de una invasión de dolor y luto, con sus mandos y guerreros entrenados en la supresión del pueblo y el combate con los ejércitos guerrilleros. Los estudiantes de la primera hora dejan paso de los contratados por las alcaldías y las redes del micro-tráfico paramilitar. Se aprovechan de que el gobierno sigue tratando la violencia como “disturbio urbano” y se abstiene de usar armas letales. Del otro lado de la frontera esperan unidades completas listas para declarar como suyas zonas rurales “liberadas”, llevando el conflicto a otro nivel y así dañar las Conversaciones de Paz en La Habana. Del otro lado de la frontera está Uribe, el astuto abominable, tutor de los políticos malcriados de Caracas.

AUTORIDAD VIENE DE AUTOR

Pero ni unos ni otros asumen la paternidad, la autoría de la destrucción y muerte porque todo malo es cobarde y los que se atreven van presos. Los que secretamente han promovido y financiado la guarimba se presentan como voceros justicieros de multitudes espontáneas. Los mismos guarimberos, tiranos unos días de un par de calles, se ufanan: “no tenemos jefe”. Y aunque todos mienten, todos dicen, sin querer, la verdad: en la guarimba sólo manda el odio, el único capaz de llevar a tanta gente a la barbarie.

Decía Hermann Hesse, autor de mi generación: “Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros”. Y es la única explicación: odian a la Venezuela que llevan dentro, a la verdadera con lo bueno y lo malo, porque preferirían que fuera más televisiva, mas Miss Mundo, más on-line, portátil, a la moda y fácil de entender. Sin tanta política, sin tanto rojo, sin tanta Patria. Los guarimberos repiten las consignas justificadoras que les dan payasos y payasitas por la televisión, pero en el fondo no están ni a favor ni en contra de nada. Simplemente le molesta que la verdad y la realidad sean una sola, la realidad compleja y moviente de un país en movimiento, una Patria. Venezuela los intimida y, dijo Bernard Shaw, “El odio es la venganza de un cobarde intimidado”. Por eso queman universidades.

rothegalo@hotmail.com

miércoles, 26 de febrero de 2014

Claves para entender el fascismo

Luis Britto Gracía


1. Hollywood representa el fascismo como pandilla de malencarados en uniforme que agitan estandartes y gritan órdenes. La realidad es más perversa. Según Franz Leopold Neuman en Behemoth: The Structure & Practice of National Socialism, 1933-1944, el fascismo es la complicidad absoluta entre el gran capital y el Estado. Donde los intereses del gran capital pasan a ser los de la política, anda cerca el fascismo. No es casual que surja como respuesta a la Revolución comunista de la Unión Soviética.


2. El fascismo niega la lucha de clases, pero es el brazo armado del capital en ella. Aterroriza a la baja clase media y la marginalidad con el pavor a la crisis económica, a la izquierda y la proletarización y las enrola como paramilitares para reducir por la fuerza bruta a socialistas, sindicalistas, obreros y movimientos sociales. Mussolini fue subvencionado por la fábrica de armas Ansaldo y el Servicio Secreto inglés; Hitler financiado por las industrias armamentistas del Ruhr; Franco, apoyado por terratenientes e industriales, Pinochet por Estados Unidos y la oligarquía chilena.


3. La crisis económica, hija del capitalismo, es a su vez la madre del fascismo. A pesar de estar en el bando vencedor en la Primera Guerra Mundial, Italia sale de ella tan destruida que la clase media se arruina y participa masivamente en la Marcha sobre Roma de Mussolini. En la elección de mayo de 1924, Hitler obtuvo sólo el 6,5% de los votos. En las de diciembre de ese año, sólo el 3,0%. Pero en las de 1928, cuando revienta la gran crisis capitalista, obtiene 2,6%, en 1930 gana 18,3%, y en 1932, 37,2%, con lo cual accede al poder y lo utiliza para anular a los restantes partidos. Pero el fascismo no remedia la crisis: la empeora. Durante Mussolini el costo de la vida se triplicó sin ninguna compensación salarial ni social.Hitler empleó a los parados en fabricar armamentos que condujeron a laSegunda Guerra Mundial, la cual devastó Europa y causó sesenta millones de muertos. Franco inicia una Guerra Civil que cuesta más de un millón de muertos y varias décadas de ruina; los fascistas argentinos eliminan unos treinta mil compatriotas, Pinochet asesina unos tres mil chilenos. Tan malo es el remedio como la enfermedad.


4. El fascismo convoca a las masas, pero es elitista. Corteja y sirve a las aristocracias, sus dirigencias vienen de las clases altas e instauran sistemas jerárquicos y autoritarios. Charles Maier, historiador, recalca que hacia 1927, el 75% de los miembros del partido fascista italiano venía de la clase media y media baja; sólo 15% era obrero, y un 10% procedía de las élites, los cuales sin embargo ocupaban las altas posiciones y eran quienes en definitiva fijaban sus objetivos y políticas. Hitler establece el “Fuhrer-Prinzip”: cada funcionario usa a sus subordinados como le parece para alcanzar la meta, y rinde cuentas sólo al superior. El Caudillo falangista responde sólo ante Dios y la Historia, vale decir, ante nadie.


5. El fascismo es racista. Hitler postuló la superioridad de la “raza” aria, Mussolini arrasó con libios y abisinios, y planeó el sacrificio de medio millón de eslavos “bárbaros e inferiores” a favor de 50.000 italianos superiores. El fascismo sacrifica a sus fines a los pueblos o culturas que desprecia. Los falangistas tomaron España con tropas moras de Melilla. Alber Speer, el ministro de Industrias de Hitler, alargó la Segunda GuerraMundial de dos a tres años más con la producción armamentista activada por tres millones de esclavos de razas “inferiores”.


6. Fascismo y capitalismo tienen rostros aborrecibles que necesitan máscaras. Los fascistas copian consignas y programas revolucionarios. Mussolini se decía socialista, el nazismo usurpó el nombre de socialismo y se proclamaba partido obrero (Arbeite); en su programa sostenía que no se debía tolerar otra renta que la del trabajo. Por su falta de creatividad, roban los símbolos de movimientos de signo opuesto. Los estandartes rojos comunistas y la cruz gamada, símbolo solar que enOriente representa la vida y la buena fortuna, fueron confiscados por los nazis para su culto de la muerte.


7.El fascismo es beato. Los curas apoyaron a los falangistas que salían a matar prójimos y fusilar poetas. El Papa bendijo las tropas que Mussolini mandó a la guerra; nunca denunció las tropelías de Hitler. Franco y Pinochet fueron idolatrados por la Iglesia.


8. El fascismo es misógino. La misión de las mujeres se resume en Kirche, Kuchen, Kinder, vale decir, iglesia, cocina, niños. Nunca figuró públicamente una compañera al lado de sus líderes; quienes las tuvieron, las escondieron o relegaron minuciosamente. Nunca aceptaron que una mujer ascendiera por propio mérito o iniciativa. Hitler las encerró en granjas de crianza para parir arios; Mussolini les asignó el papel de vientres para incrementar la demografía italiana, Franco y Pinochet las confinaron en la iglesia y la sala de partos.


9. El fascismo es anti intelectual. Todas las vanguardias del siglo pasado fueron progresistas: la relatividad, el expresionismo, el dadaísmo, el surrealismo, el constructivismo, el cubismo, el existencialismo, la nueva figuración. A todas, salvo al futurismo, las trató como “Arte Degenerado”. El fascismo no inventa, recicla. Sólo cree en el ayer, un ayer imaginario que nunca existió. El fascismo asesinó a Matteotti, encarceló a Gramsci, fusiló a García Lorca e hizo morir en la cárcel a José Hernández. Pinochet asesinó a Víctor Jara. Cuando oigo hablar de cultura, saco mi pistola, decía Goering. Cuando oigamos hablar de fascismo, saquemos nuestra cultura.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Contradicciones y previsible descalabro: ¿De cuál legado de Chávez me hablan?

Por: Javier Biardeau | Viernes, 27/09/2013 12:00 PM | 
 
Es casi obvia la polémica sobre el llamado “legado de Chávez” en las páginas de Aporrea y en otros medios de difusión y comunicación.  La polémica es en parte derivada por puntos de vista disimiles, como por el uso de evidencia contradictoria: textos, discursos, entrevistas, decisiones e intervenciones del propio Chávez a lo largo de 22 años de entrada en la escena política desde la rebelión militar del 4 de febrero de 1992.

Con la salida física de Chávez de la escena política el 5 de marzo de 2013, quedan las diferentes interpretaciones de su legado político y los efectos materiales y textuales de su pensamiento y acción.
La revolución bolivariana, y lo que ahora llaman “chavismo”, se debate en la inmanencia de estas interpretaciones, en sus conflictos y acuerdos básicos.

El problema que se presenta con esta situación, es que son pocos y cada vez menos los espacios para dilucidar con rigor de pensamiento y un mínimo de ética política, tales interpretaciones y posicionamientos. Y si a esto se agregan dispositivos de censura y de monopolio del pensamiento autorizado de Chávez, el cuadro se complica gravemente.

En este marco, escuché hace algunas semanas atentamente al Ministro Merentes conversando con José Vicente Rangel, y la impresión final es que por “pragmatismo” debemos comprender la convivencia necesaria entre el capital privado y el Estado en función del “desarrollo nacional”, así como concebir una “economía mixta” que presente al “socialismo” como “distribución de la riqueza” sin afectar el cuadro de reglas básicas de la economía capitalista de mercado.

Es evidente que tales planteamientos son funcionales a una izquierda reblandecida, al reformismo de siempre, a la socialdemocracia y al desarrollismo del que viven los políticos y economistas “pragmáticos” y “realistas” de todos los pelajes.

No hace falta ser un especialista en análisis del discurso o de contenido para comprender que la audiencia objetivo de esa entrevista eran fundamentalmente los sectores empresariales y algunos sectores de las capas medias del país.

Asociar a Merentes con la resolución de los “cuellos de botella” de la economía y con la concertación de políticas entre Estado y sector privado es parte de un mensaje continuado que aparece en toda la orquestación mediática (oficial o no).  La narrativa de Merentes “el bueno” y Giordani “el malo”,  es otro de los cuentos mediáticos que se tragan las audiencias pasivas.

Por mi parte, observo estas narrativas como los efectos de las contradicciones de fondo sobre la clarificación de las ideas socialistas del gobierno de Maduro.

Probablemente,  sin la cobertura política e ideológica de la presencia de Chávez, del árbol sólo quedará decir: “por sus frutos los conoceréis”. El carisma de Chávez articuló  no sólo a un pueblo desencantado y desilusionado por el fracaso de la llamada cuarta República para abordar con éxito la “cuestión social”, la canalización de las luchas anti-neoliberales que ponían en riesgo la existencia misma de centros nacionales de decisión y las demandas de mayor democratización de las esferas de poder, sino que también también amalgamó con éxito un lamentable archipiélago de izquierdas, micro-fracciones y  algunos notables “independientes” cuyo mínimo común se había difuminado por otro legado: la derrota estrepitosa de la izquierda revolucionaria desde los años 60, y su debilidad electoral orgánica hasta la llegada de Chávez al gobierno.

Ese archipiélago de agrupamientos “arrimado” a Chávez bajo la tesis de que a “el que a buen árbol se arriba, buena sombra lo protege”, debe ahora enfrentarse desde sus propias fuerzas y capacidades a sus propias sombras y encandilamientos ideológicos.

Por cierto, si algo deben valorar de Chávez todos esos partidos, individualidades y organizaciones de izquierda es la de haberles dado la oportunidad de reposicionar ideas, prácticas y valores asociadas al antiimperialismo y al socialismo, en un cuadro de profundización de la democracia en la dirección del ejercicio directo de la soberanía popular. Ese guion estaba hecho trizas en los años 80 y 90. Sólo el llamado a una constituyente puso de nuevo sobre el tapete la combinación entre realismo político y fantasía utópica, sin la cual la política es sólo arte pragmático de lo posible para negociar una arena de intereses entre factores de poder.

Hugo Chávez, ya en un cuadro de complicación de su salud, llamó en el mes de diciembre del año 2012 a la unidad nacional y revolucionaria bajo el entendimiento de la probabilidad de ocurrencia de los peores escenarios. Y ocurrió lo peor.

Ya Hugo Chávez no está presente físicamente para intervenir directamente en el manejo de las contradicciones internas.  En este contexto, ¿habrá madurado el archipiélago de las izquierdas y de grupos aparentemente nacionalistas (que de izquierda parecieran tener poco), sobre cómo entender el manejo de las contradicciones en su seno, y en el seno del pueblo, tal como señaló en alguna oportunidad Mao?

La viabilidad de una era post-Chávez depende de la resolución de esa interrogante.

Por otra parte leí  con atención escritos de  Carlos Lanz quien insistía en los textos del “Programa de la Patria” y en el “Golpe de Timón” sobre dos objetivos centrales de lo que se sintetiza el llamado a “traspasar la barrera del no retorno” (es decir, bloquear cualquier intento de restauración del punto-fijismo y de la hegemonía del capitalismo): a) desmontar el Estado Burgués, b) romper definitivamente con la lógica del Capital.

Es claro que tomar la primera vía esbozada por Merentes en la entrevista con JVR, se convierte en algún momento y circunstancia precisa en una contravía para la interpretación de Carlos Lanz (entre otros que opinamos que en algún momento habrá que resolver la ecuación de poder que haga viable ese propósito; es decir, con cuales relaciones de fuerzas se supera el capitalismo y el Capital que por cierto no son exactamente lo mismo).  Al parecer aquí hay sectores que se han reconvertido en minimalistas y concertadores, y otros en maximalistas sin mediaciones con las relaciones de fuerzas concretas que presiden una situación.

Ciertamente, la “conciliación de clases” es un enunciado ausente de las consecuencias de seguir con coherencia una clara política revolucionaria de no retorno elaborada por Chávez.  La posibilidad del socialismo, como transición anticapitalista, se juega en el cuadro de los conflictos políticos de clase; y como señaló Gramsci en su clásico escrito sobre “El análisis de situaciones. Relaciones de fuerzas” (http://www.gramsci.org.ar/tomo4/065_analisis_situc.htm, existirán repercusiones incluso en el ámbito internacional y militar. ¿Quiénes pueden señalar que luego de los resultados electorales de abril, la correlación de fuerzas es ampliamente favorable para un acelerado tránsito a medidas radicalmente socialistas? ¿Quiénes están trabajando en función del fortalecimiento de este aspecto electoral de la correlación de fuerzas, y en otros aspectos organizativos, de movilización, políticos y militares de la correlación de fuerzas? ¿Quiénes están trabajando efectivamente en la unidad, articulación, acumulación de fuerzas revolucionarias?

Los documentos más recientes de “Marea Socialista”(http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168369; http://www.rebelion.org/docs/172887.pdf), por su claridad de ideas, advierten sobre la perdida de rumbo de la revolución bolivariana ante el actual cuadro de política económica y sus indefiniciones sobre cuáles serían las medidas a tomar para clarificar el rumbo de la transición al socialismo y defender las conquistas de la revolución bolivariana. Sin embargo, el tema sustantivo sigue siendo cómo ir más allá del diagnóstico y pasar a la agregación de una voluntad colectiva nacional-popular que haga posible superar el actual cuadro de política.

Cabe reconocer que estas ideas no encuentran amplias resonancias en el chavismo popular, que sigue siendo un mar de orientaciones disimiles, de aspiraciones redistributivas, de consuelos reivindicativos, de agrupaciones con fuertes dosis de narcisismo cobijadas en el cuento de que dos singularidades son un “movimiento social”.  No hay partido alguno en el GPP que abandere sin mezquindades la unidad de propósitos a la que llamó Chávez en diciembre del 2012. Desde el más grandote al más chiquitico se observan signos de debilidad electoralista y sectarismos. Los mariscales de la derrota se hacen pasar por imitadores del gran estratega Chávez.

Además de corrientes como “marea socialista”, hay que reconocer un variopinto y numeroso conjunto de colectivos, fuerzas políticas, organizaciones y movimientos que son mucho más que un “saco de gatos”, que apuntan a mostrar su inconformidad frente a una opción que implique abandonar el “legado revolucionario” de Chávez en la actual coyuntura y que aspiran que existan reales espacios de debate y manejo colectivo de políticas y decisiones.

Se le critica a la alta dirección del PSUV y del Gobierno que no contribuya a construir una dirección colectiva del proceso, y se cuestiona que esta idea sea un mareo para que sea el mismo cogollo de siempre el que tome las determinaciones finales.

Por otra parte, gente que piensa evidentemente distinto en ciertos temas fundamentales, como Vladimir Acosta, Toby Valderrama o Nicmer Evans advierten sobre el extravío ideológico y político con relación al “legado de Chávez”; y paradójicamente tienen en rasgo común el que fueron sometidos al implacable tribunal de la censura por no acatar la línea política tácita y correcta del “oficialismo”; es decir, por criticar las acciones, discursos o decisiones del gobierno de Maduro pasaron a formar parte de una “desviación ideológica” que tiene evidentes consecuencias en su permanencia como voceros de opinión en espacios oficiales de la revolución.

Por cierto, el lenguaje de las “desviaciones ideológicas” se institucionalizó en la URSS en 1928 aproximadamente en un periplo que paso desde la liquidación de la “oposición obrera” a la liquidación de la “plataforma de oposición de izquierda”, para abiertos objetivos de control vertical de opiniones (desde ese momento “disidentes”) desde el aparato político (del Estado y del partido-único), disolviendo así el caldo de cultivo de la lucha entre tendencias, pues si toda opinión contraria al dictat del aparato es desviación, toda desviación es el preámbulo de la división y la traición. En fin, de allí al delito de “enemigos del pueblo” había una  lógica circular e implacable. Se pueden hacer algunas analogías con conductas de los funcionarios del aparato en Venezuela.

De manera, que la unidad anhelada por Chávez pareciera estar siendo echada por tierra desde arriba y desde las mezquindades también presentes desde abajo. Si no se constituyen mecanismos y espacios efectivos de debate entre opiniones y tendencias en función de la unidad de propósitos (encontrar el mínimo común de todas las fuerzas sociales y políticas que apoyan la revolución bolivariana), entonces los viejos errores del archipiélago de las izquierdas aparecerán con su sello de fábrica, y las consecuencias serán harto desastrosas.

Por otra parte, si no se parte del reconocimiento de las propias opiniones contradictorias de Chávez a lo largo de 22 años de trayectoria en la escena política, el legado revolucionario de Chávez enfatizará no la unidad de propósitos en función del cambio estructural de la sociedad venezolana, sino todas las fuerzas centrifugas que podrían explotarse para mostrar que “del árbol caído se hace leña”, utilizar a Chávez para justificar los propósitos propios de cada micro-fracción (aunque se llame PSUV); es decir, el “narcisismo de las pequeñas diferencias”.  No por pura casualidad, un anterior aliado, luego radical opositor llamo a la revolución bolivariana un “Minestrón ideológico” (Miquelena dixit)
Finalmente se respira un problema en el ambiente.  Sobre si Chávez era socialdemócrata o marxista, para poner  un ejemplo que pareciera estar en la palestra, podrían hacerse numerosas pesquisas, siempre que se clarifiquen los términos que se usan.

Esto último lo digo porque no era lo mismo ser socialdemócrata en 1905, por ejemplo, Rosa Luxemburgo y Lenin lo eran, que serlo en la actualidad, lo cual significa simple y llanamente “liberalismo social” y claro “reformismo”; es decir, administrar la gestión del capitalismo sin modificar sus estructuras.

Igual ocurre con el término marxismo: ¿Qué significar hoy definirse como “marxista”? ¿A cuál marxismo de todos los marxismos realmente existentes se hace referencia? Lamentablemente Chávez no está para que diga lo que piensa sobre estos temas.

De manera que hay situarse adecuadamente en circunstancias de tiempo, modo y lugar para desentrañar cómo cada actor utiliza sus marcos de interpretación, sus guiones ideológicos, como diría Umberto Eco, sus diccionarios y enciclopedias.

Sobre este último punto, siempre me llamaron la atención las líneas escritas de la entrevista de Sean Penn a Chávez en el año 2008 (http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/a/2008/11/30/p4232), como las declaraciones de Chávez en el año 2010 autodefiniéndose como cristiano y marxista (http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/137694/chavez-ratifica-que-es-marxista-pero-ademas-dice-que-es-cristiano/).  En la primera entrevista es posible leer:

“Hitchens está sentado en silencio, tomando notas durante toda la conversación. Chávez reconoce un brillo escéptico en sus ojos. –CRÍS-a-fer, hazme una pregunta. Hazme la pregunta más difícil. Ambos comparten una sonrisa.  Hitchens le pregunta:  –¿Cuál es la diferencia entre usted y Fidel?”.  Chávez dice: –Fidel es comunista, yo no. Yo soy socialdemócrata.  Fidel es marxista-leninista.  Yo no.  Fidel es ateo.  Yo no.  Un día discutimos sobre Dios y Cristo. Le dije a Castro: “Yo soy cristiano.  Creo en los Evangelios Sociales de Cristo". Él no. Simplemente no cree. Más de una vez Castro me ha dicho que Venezuela no es Cuba, que no estamos en los años sesenta.  –Ya ve –dice Chávez–. Venezuela tiene que tener un socialismo democrático. Castro ha sido un profesor para mí. Un maestro.  No en ideología, sino en estrategia.”

En el segundo documento (audiovisual), Chávez, plantea en el marco de una particular interpretación de la metáfora del despegue económico (¿Rostow dixit?) en el marco de la crisis del capitalismo que: “Yo soy marxista y soy cristiano, y creo que el marxismo y el cristianismo pueden ir agarrados de la mano por el camino del hombre, del ser humano, de la dignidad de los pueblos”.

De manera que es muy difícil no darse cuenta que es posible explotar estas opiniones de Chávez para fines particulares que apoyen o la tesis de la socialdemocracia en Chávez o la tesis del marxismo revolucionario, incluso de no ser enemigo de la revolución comunista aunque en estos momentos eso no este planteado como señaló en otras entrevistas (¿O es que caso Marx no era básicamente un pensador comunista?).

El asunto principal, sin embargo, no es sólo este, sino clarificar las intencionalidades políticas que se están moviendo tras la escena en función de fortalecer o no la unidad de propósitos para continuar el legado revolucionario de Chávez; o quienes realizan una operación de distorsión deliberada de la dirección, contenido y alcance dado a la revolución bolivariana de acuerdo a la coherencia del mensaje de campaña de Chávez para conquistar su última victoria en octubre de 2012. ¿O es que acaso no hay diferencias ostensibles entre la campaña del 2012 y la campaña del 2013?  He allí el asunto.

Por tanto no me hablen del “legado de Chávez” como fórmula imprecisa, con criterio de mescolanza ideológica, sino del legado revolucionario de Chávez como orientación final hacia la Democracia socialista y hacia una economía de transición caracterizada como mixta pero con carácter socialista (con predominio de la propiedad social directa e indirecta sobre el gran capital y sobre sus fracciones especulativas, por ejemplo), no de carácter predominantemente capitalista como la que se apuntala con el cuadro de política económica, desarrollismo y reformismo que patéticamente aparece en la praxis efectiva de la política pública del presente.

No me enreden las palabras, por favor.  Como tampoco nos hagamos los locos celebrando que nos presten 5 mil millones de dólares Chinos (por cierto, una China socialista que puede apoyar la revolución bolivariana como no hacerlo, como hicieron con Allende y luego apoyar a Pinochet, no olvidemos) para correr la arruga, cuando no sabemos aún  a quienes les dimos 20.000 millones dólares en el SITME en el año 2012 y donde están los reales beneficios de esta masiva transferencia de divisas.

Lo demás son cuentos, imaginarios, simulacros y espectáculos de la orquestación mediática que ya todos conocemos (¿O acaso Chávez no incito a decodificar críticamente los medios, incluso los medios oficiales?). Tampoco manoseen tanto a Chávez para fines de legitimación de una secta, un grupúsculo o fracción que se enarbola como la auténtica voz revolucionaria. Eso es síntoma de naftalina revolucionaria, un síntoma de no haber metabolizado la derrota de los años 60.

En fin de cuentas y de cuentos, no creo que el legado revolucionario de Chávez pueda tramitarse como un vulgar “Pote de Humo”.  ¿Están contribuyendo a la unidad y acumulación de fuerzas?
Ojala rectifiquen todos, pues sin rectificación habrá razones de sobra  para tomar distancia del previsible descalabro.  Y no busquen chivos expiatorios.  Saquen del baúl las tres R, las seis R o sólo una R: Revolución, no rapiña sobre los recursos públicos.

domingo, 1 de septiembre de 2013

¿Que Hacer?


A continuación les presentamos un documento extraordinario, tanto por lo exhausivo de su argumentación como por lo angustiante de sus valoraciones sobre la economía Venezolana. Es un documento escrito por varios personalidades del mundo politico revolucionario que ocuparon u ocupan cargos públicos en el Gobierno. Se mantienen en anonimato. Es un documento extenso pero bien vale la pena leerlo para tomar correctivos (los que tengan en sus manos la posibilidad) y presionar para que se tomen los correctivos necesarios en nuestra economía, por parte de los que carecemos de poder en esta materia.

Esperemos que lo difundan

http://www.aporrea.org/ideologia/a167599.html

Salud,
Sergio Sánchez

miércoles, 14 de agosto de 2013

Por el Derecho a la Ciudad



 Ing. Sergio Sánchez

La ciudad es una hermosa maquina que hemos inventado los seres humanos para habitarla, para hacer nuestras vidas allí, para criar nuestros hijos y darles educación, hallar trabajo, servicios, para expresar nuestra cultura, y también para encontrarnos en colectivo para debatir nuestras ideas, nuestros problemas, realizarnos en nuestros intereses individuales y colectivos, como lo expreso el responsable de la extraordinaria reorganización de Barcelona (España) Arq. Oriol Bohigas: “Las ciudades no la hacemos los arquitectos las hacen los políticos”.
Ciudad de Viena
La Grabenstrase, la calle peatonal más concurrida de la capital austriaca - See more at: http://www.elpulso.es/Estilo-de-vida/Viajes/VIENA-la-ciudad-de-los-topicos.html#sthash.a3ktuwzQ.dpuf
. La Grabenstrase, la calle peatonal más concurrida de la capital Austriaca
La Grabenstrase, la calle peatonal más concurrida de la capital austriaca - See more at: http://www.elpulso.es/Estilo-de-vida/Viajes/VIENA-la-ciudad-de-los-topicos.html#sthash.a3ktuwzQ.dpuf
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Hemos descuidado el verdadero papel del gobierno de la ciudad. Muchos burgomaestres no comprenden bien cuál es su rol. Consideran que ser alcalde es solo pagarles a sus empleados, o asegurarse de que las fiestas anuales salgan bonitas, o quizás hasta se preocupen por resolver algunos tubos rotos de agua potable. Un alcalde revolucionario no puede ser el conserje de la ciudad, eso lo puede hacer el director general o en su defecto cualquiera de los funcionarios de dicho ayuntamiento. El es un cuadro Político, y como tal debe establecer una visión de crecimiento como gerente de ella,  acorde con un objetivo político;  debe hacer que la gente sueñe su ciudad, y darle orientación a esos sueños, además canalizar las energías, asegurar las sinergias en los distintos niveles de gobierno nacional, es decir, para que esos sueños se realicen en lapsos perentorios humanos. 


El Calvario, Caracas antes dela intervención del 2010
El Calvario, Caracas. Después de la Intervencion del 2010


De la misma manera, los Concejales de la ciudad no pueden dedicarse a realizar tareas de beneficencia pública. Su principal labor es darle cuerpo jurídico a la nueva ciudad socialista que se está creando, es decir, crear el marco jurídico para la comunalización de los municipios, para la concepción urbana a desarrollar (Plan de Desarrollo Urbano Local), para proteger y fomentar las nuevas relaciones económicas entre los seres humanos, para proteger y fortalecer el medio ambiente y para reproducir metabólicamente la cultura socialista y humana que requerimos para hacer irreversible la revolución. Y todo esto como resultado de un profundo y gran debate municipal.


La ciudad, como un todo, necesita establecerse a sí misma una visión para su crecimiento ordenado; Tiene que asegurar servicios eficientes, pero eso ya lo sabemos, ¡eso es lo obvio! Una visión revolucionaria sobre la ciudad debe resolver eso, pero no puede ser su más importante objetivo. Ese apenas sería una obligación más. Simón  Rodríguez decía: “que para tener república, había que formar al republicano y a la republicana”. De manera equivalente nosotros decimos que para tener ciudades, hay que formar al ciudadano. Tenemos un trabajo enorme por delante, transformar a nuestros habitantes, en ciudadanos.


Sabana Grande años 2000


Sabana Grande luego dela intervención del 2011
¿Y qué cosa es un ciudadano? Un ciudadano es una persona que habita los espacios de la ciudad de forma consciente, activa, colectiva, y que practica la política. Pero además, es el espacio público el lugar donde se reproduce metabólicamente las costumbres, la idiosincrasia del Pueblo, la cultura política, las tradiciones. 




El espacio público es el espacio común, el espacio de encuentro y recreo, el espacio de debate, de crítica y reconciliación, el espacio del consenso, por tanto, el espacio socialista. Lo contrario es la ciudad dispersa, la ciudad de casitas aisladas, solo conectada por los carros, la ciudad donde nadie se conoce y solo se existe dentro de las casas, la ciudad donde lo público no es de nadie y por tanto es del hampa. Un ejemplo de esta ciudad dispersa es Los Ángeles, en EEUU; Grandes extensiones de suelo urbano lleno de casas, con escasos espacios públicos, con un solo centro donde se concentra el Poder. Este es el ejemplo que no debemos seguir y sin embargo es el ideario que está en el sentido común. No existe en el sentido común de los políticos en general la importancia del espacio público.

Pintas dePancartas en Plaza de Turmero, Edo. Aragua
La gente no tiene por donde caminar.  Y tampoco tiene a donde ir a encontrarse. Verbigracia, los abuelos no tienen una placita cerca de casa, donde ir y sentarse, y encontrarse con otros, los niños no tienen una plaza para pasar la tarde jugando con sus amiguitos. Las nuestras, son ciudades sin plazas, ni aceras, ni parques, ni bulevares ni árboles, ni sombra, ni bancos. Y precisamente por este abandono del mantenimiento y desarrollo de los espacios públicos, es que cobran tanta fuerza los Centros Comerciales como espacios donde distraerse. Sólo que el centro Comercial no forma ciudadanía responsable sino consumidores profesionales. Requerimos espacios abiertos para la gente






Baile de Tango público, Cordoba Argentina
Según el censo nacional de población, del 2011, en Venezuela 9 de cada 10 habitantes ha decidido vivir en la ciudad. Creo que en estos últimos 100 años hemos olvidado atender adecuadamente el campo. La gente no encontró allí los servicios, la salud o el apoyo suficientes para valorar su forma de vida; nadie quiere vivir en la pobreza. En el campo no hay cines, o plazas o parques.  Como dice Alí Primera, “…y la pobreza en la ciudad, al menos es divertida” Es una de las tareas que debemos emprender: re enamorarnos del campo. Pero las ciudades también necesitan mucha atención, no todo anda tan bien en ellas como se podría creer.



Carapita, Caracas.
En otras ciudades del mundo, pequeñas o grandes, siempre hay muchas plazas, de distintos tamaños y diseños. Y están bien equipadas con mobiliario urbano de primera: banquitos para sentarte, papeleras, fuentes de agua, bebederos, aparatos para que los niños se cuelguen. Aquí, ni plazas tenemos. Eso hay que ponerlo en la primera línea de la batalla por la ciudad. En nuestros municipios, ningún barrio debería llegar al 2015, sin una placita de gran calidad.  Es como los principios: la ciudad tiene barrios, a cada barrio, una plaza, y cada plaza, una institución pública que le dé vida y relación funcional con el resto de la ciudad. Por ejemplo, si se distribuyen las oficinas de los servicios públicos u oficinas de atención al ciudadano en estas nuevas plazas, se crean nuevos centros de interés y por tanto, nuevas relaciones funcionales. Esto es lo que llamamos la ciudad Policéntrica y Compacta. 



Añadir Río Caribe, Edo. Sucre.
Cada Comuna va a ser un nuevo centro de poder ciudadano, de toma de decisiones. Las ciudades construidas por los españoles tenían claro que el poder estaba alrededor de la Plaza Mayor. La Iglesia era el edificio más alto porque allí estaba el mayor poder. Ningún edificio podía superarla. Mientras más lejos vivías del centro, menos poder tenías. Esa es una herencia urbana que está en nuestras cabezas. Observemos los centros urbanos de Venezuela y notaremos rápidamente que los barrios menos urbanizados, con menos equipamiento, con mayor pobreza, son, en general, los más lejos de los centros de la ciudad. La ciudad Policéntrica cambia todas estas relaciones y le da una importancia equilibrada a toda la trama urbana. Lo otro es la ciudad Compacta, es decir, alta densidad y baja altura. En vez de muchas casitas de un piso, pegadas, ocupando grandes áreas de territorio, edificios con economía en PB y grandes y abundantes espacios públicos. Se genera una economía del suelo urbano, de los servicios y se potencia los espacios públicos. Como ejemplo tenemos muchas ciudades Europeas y latinoamericanas: Viena (Austria), Barcelona (España), Curitiva (Brasil), Quito (Ecuador), entre otras. Aquí mismo en Venezuela tenemos una experiencia extraordinaria: La Urbanización El Silencio, diseñada por el Arq. Carlos Raul Villanueva. 


Museo de Arquitectura. Buenos Aires, Argentina

El poder comunal, a través de las Comunas sueña con ver realizada su ciudad con el apoyo de la ciencia y su Gobierno. Una placita, un teatro para que los niños se críen jugando o estudiando música en un barrio, por ejemplo en Sorocaima en la parroquia Samán de Guere del municipio Santiago Mariño de Aragua, deberá ser discutido y decidido por su comunidad constituida en Comuna.  Seguramente tendrían todo el apoyo técnico de arquitectos e ingenieros de la propia Comuna y del gobierno local, discutirían juntos en mesas de trabajo dónde irían todos esos espacios de esparcimiento sano y podrían construirlos con sus propios recursos, modernizar las redes colectoras de aguas servidas, entre otros servicios, para crear estos nuevos espacios públicos de gran calidad. Es un problema complejo, que requiere además grandes inversiones, pero contamos con un gobierno nacional revolucionario con recursos disponibles. El trabajo de las alcaldías es gestionar con inteligencia esos contactos y esos recursos.


Casco de Turmero, Edo. Aragua con su única Plaza
Ahora bien, nuestras ciudades han visto pasar muchos alcaldes ya, y siguen sufriendo de los mismos males de hace 5 décadas. Muy poco ha cambiado. Pero tampoco han tenido la preparación adecuada para hacer bien ese papel de visionarios y de políticos. Para ser un buen alcalde, no basta con ser buena gente, simpático, o ser un político hábil: si además no eres una persona estudiosa, si no te acompañas de la ciencia, si no conoces (estudias) otras ciudades y experiencias del mundo, no sabrás como hacerlo bien. Como dice un amigo, “aquel velero que no sabe a qué puerto se dirige, ningún viento le resulta favorable”. Decimos con Fidel Castro, que nuestros ciudadanos deben ser cultos y más cultos aún sus dirigentes.

Las Ciudades son sistemas complejos: Sistemas de espacios públicos, culturales, viales, turísticos, etc, y como todo sistema tiene tareas de mantenimiento y tareas de desarrollo. Es decir, no basta con mantener muy bien la ciudad existente, sino que debe planificarse su crecimiento (desarrollo), sus mejoras sistémicas, su adaptación a los cambios económicos, políticos y culturales. Si no entendemos la Ciudad como un sistema, nunca podremos resolver sus problemas estructurales.

El Calvario, Caracas Actualmete
Por otro lado, el tema de la vivienda en Venezuela ha constituido un lugar importante en la jerarquización de las necesidades del pueblo. El gobierno Revolucionario en respuesta de esto, ha creado la Gran Misión Vivienda Venezuela. En veinte y algo de meses, ha construido ya 400mil viviendas. Todos tendremos nuestra vivienda al culminar estos seis años de gobierno, tal como lo ha prometido el presidente Nicolás Maduro. El trabajo de las alcaldías es acompañar ese proceso con muchísima inteligencia, para que la nueva vivienda que venga al municipio, contribuya a la construcción de ciudad, en lugar de la construcción de urbanizaciones o guettos encerrados, tal como ha venido haciéndose para la clase media en todo el país, en los últimos 30 años. Construir ciudad significa, que la vivienda debe acompañarse con calles, comercio, plazas, aceras anchas y arboladas, y calles interconectadas con todo el sistema vial restante de la ciudad. Nada de urbanizaciones privadas encerradas y aisladas del resto del tejido urbano. Eso tiene que acabarse. La ciudad es propiedad de todos.

Sin duda al lector le asaltará una duda ¿Y cómo hacemos con la delincuencia?. Uno de los factores más importante generadores de delincuencia es la ausencia de Ciudad, la violación del Derecho Humano a la ciudad que sufrimos todas y todos. Si un niño se cría en una barriada popular, en las veredas, sin parques, sin canchas deportivas, sin teatros, sin piscinas, sin cultura, ese niño aprenderá, en la vereda, del niño más grande. Eso se llama Adherencia Sicológica al más apto. Y si ese niño más grande del cual aprenden obligados los niños menores es un adolecente con un arma en la cintura, los niños pequeños reproducirán esta cultura. Por esto, la reducción sistémica de la delincuencia pasa por fortalecer el espacio público en vez de segmentarlo. Aunque sin duda, en esta transición, requerimos aumentar la seguridad pública y por eso nuestro Gobierno ha implementado el Plan Patria Segura que complementa estas ideas.


La lucha es por el derecho a la ciudad, y un gobierno municipal revolucionario debe ponerse al servicio de ello. Si no es así, entonces no es revolucionario. Ante los ojos de la ciudad, no debe haber venezolanos de primera y de segunda.